Nelson Arenas Canti
Nelson Arenas construye cada día una obra que se pone en la cabeza. Busca en aquello que la ciudad desecha la inspiración y la materia de su ingenio. A veces irónico, carnavalesco, inocente o profundo, su sombrero siempre tiene algo que decir.
Con el tiempo le llamaron Cantinflas y ese apodo se fue encogiendo, como suelen encogerse las palabras en la calle, hasta quedar en Canti.
Circula por el centro de Medellín desesperado, muchas veces enfermo y casi siempre con hambre. Pasa por Junín, se detiene en La Playa, cruza hacia el Parque Bolívar, baja por Barbacoas. Va y viene mil veces hasta Bostón.
En algún rincón de la mañana ha construido su anzuelo y su escudo. Un día decidió que crear era su apuesta y todavía sigue luchando para ganarla. Sueña con un espacio para crear y un espacio para dormir, sueña todavía, que es lo importante.




