Abraxas Aguilar
Se le ve caminar por todo el centro, un día entre la calle La Paz o la avenida La Playa; al otro, El Palo o Junín. Bajo su brazo lleva revistas, libros y enciclopedias. La vida condensada en imágenes y palabras. Lleva lo que van a ser los recortes que cuentan y que nos cuentan, su selección minuciosa de la historia.
“Yo vivo mi cuerpo. Para mí, el centro de Medellín significa economía de tiempo, de dinero. Tengo todo el Valle de Aburrá a media cuadra…
Pero Medellín ha cambiado, ya no tiene la cultura de hace 60 años. Solo quedan los recuerdos, o sea que el centro para mí, en un momento determinado, es ver la transmutación, la transformación, la transculturación, ya que yo soy muy trans”.
Como collagera lleva casi 35 años; se transformó ella y también su casa, que se ha ido convirtiendo en una obra de arte. Dos gatos, Luz y Doble Cero, guardan y acompañan a Abraxas, mientras pega cada recorte en el lugar que cuidadosamente otorga al sentido inesperado que se crea en el collage.



Vinci Andrés Belalcázar
Vinci Andrés Belalcázar