Son las luces y sombras las que nos poseen. Es el telón que cae y vuelve a subir una y otra vez cada mañana cuando empieza el show que va marcando nuestro tiempo. La diferencia de esta mujer, es que es consciente de esto y se entrega sin medida a la escena,al momento. Sin mayor esfuerzo el tiempo de ella le pertenece al teatro. Soraya Trujillo, se entrega sin ninguna restricción a la vida.

Come, disfruta, ríe, llora y goza en el centro, ella lo habita y se deja habitar por él. Si bien puede parecer una caminante normal, Soraya está consciente de que hay una permanente construcción en doble sentido entre este lugar y ella. “El centro está en uno. No es que yo represente al centro, el centro me hace los pliegues en la piel, el centro es mi exterioridad por lo tanto es su vez mi interioridad. Cuando uno vive entendiendo esa exterioridad tiene que ser otra la piel”.

Como estudiosa del teatro decidió convertirse en la operadora de la escena, de su propia escena y es así como desde 1992 creó la Corporación Artística Imagineros de Medellín y manifiesta la importancia de este para la vida de cualquier ser humano “ El arte abre referentes, y la amplitud de referentes ayuda a vivir la vida ante las situaciones extremas como la enfermedad, la muerte. El arte de todas maneras moviliza sensaciones. Uno en el arte vive sensaciones que entiende y puede explicar, y que le da sentido. El arte es eso que ve y dice ‘ya entendí este sentimiento que tenía ahí y no lo podía explicar’”.

Si se pudiese hablar de un espíritu propio de los lugares, el centro de Medellín abarcaría desde todo lo que se odia hasta todo lo que se ama, se le pondría forma de masa densa y como dice Soraya Trujillo,  “El centro para mi es la cohabitación de todo el mundo o sea es ahí donde se disuelve sobre todo la clase, es donde están todos. Si se quiere, es de los lugares durante el día sobre todo, que rompe más la exclusión en Medellín. Es lo esquizo y no tiene que llevar necesariamente a un final o un inicio. El centro es alteridad. No es el pensamiento ordenado, la vivencia ordenada, donde más vive la diferencia habita también lo que la sociedad no quiere mostrar”.