MEDARDO ARIAS Navegando entre las letras

Medardo Arias Satizábal, nacido en la Isla de Buenaventura en 1954, autor afrocolombiano ha sido columnista del periódico El País de Cali, reportero, cronista, escritor y poeta, fue también Jefe de Redacción de “Occidente”.  Ha escrito libros como: Luces de navegación (Poesía), De la hostia y la bombilla, el Pacífico en prosa (Cuento), Jazz para difuntos (Novela), lanzó recién el año pasado su nuevo libro, El cha cha del diluvio (novela).

Por Óscar Hembert Moreno Leyva

Licenciado en Historia, diletante director de cine y fotógrafo.

 

“El chachachá del diluvio”, fue galardonado en España con el Premio Internacional de Literaturas Africanas 2017, ‘Justo Bolekia Boleká’, este premio resalta a autores africanos o afrodescendientes del mundo.  Este libro trabaja de manera autobiográfica el lugar no solo de su autor en Buenaventura sino de todos los personajes que èl como persona encontró a lo largo de su vida. Esta novela habla de su búsqueda como escritor, búsqueda que lo ha llevado a explorar diferentes géneros literarios.

“Quise hacer una parodia feliz del diluvio universal. Hay personajes que podemos encontrar en nuestra modernidad, en nuestro cotidiano, como una monja, un empleado de banco, un rasta de San Andrés, para recrear, desde ese cotidiano, el advenimiento de un segundo diluvio universal. El poeta será el personaje central, no solo por haber recibido la noticia de un ángel, sino por ser quien transmitirá a sus vecinos que el fin de este mundo se aproxima. Todos pensarán que son los elegidos. La novela sucede en las costas de diferentes playas del Pacifico colombiano, ya que ahí por tradición hay muchos artesanos de la navegación. Hay grandes hombres que saben construir barcos. Ahí será construida la nueva arca”.

La música navega en cada página de esta novela. Boleros y el son cubano, reflejarán a lo largo de la novela, los conflictos de cada uno de los personajes. En ese contexto musical y poético, la novela hablará de la diáspora, pasando de las calles de New York, mencionando nombres memorables de la historia de la literatura latinoamericana como José Lezama Lima, Truman Capote, hasta las playas de Los Mulatos, Amarales y Vigía. Una novela que navega por distintos lugares y la excusa será la de construir el Arca.

El barco, el arca, es el medio por el que pretende el autor hablar de una generación, que se vio influenciada no solo por el entorno físico, playas, montañas, valles, dándose una voz desde sus personajes cómo fueron marcados con la cultura pop colombiana y extranjera entre la década del 60 y 70. El barco simboliza el ensamble de aquellas comunidades del Pacifico, unas representadas en los ingenieros artesanos que construyen los barcos, llamados “culimochos”. Quienes han vivido ahí sin mezclarse han construido barcos desde hace generaciones, otros son personajes con una cuestión en común, el haber sido elegidos. Cabe preguntar ¿será una efigie sobre el futuro de la modernidad, de aquello que consideramos sagrado en nuestra contemporaneidad?

 

Un poco al estilo de Constantino Cavafis, poeta egipcio, quien compuso poemas sobre las decadencias después de los grandes momentos históricos, “El chachachá del diluvio”, habla de la preparación al viaje de la vida. Cada uno de sus personajes refleja desde una mirada original lo mas denso de los detalles que han rodeado a Medardo Arias en su juventud. El autor desde su novela propone una mirada critica a la falta de poesía en las letras de la música actual colombiana, sobre todo en algunas áreas del folclore.

Jairo Varela decía que lo musical debía perfeccionarse cada vez más, digo que, a igual que lo musical, las letras necesitan en la música ir avanzando en lo poético, no sólo en el Pacífico sino en toda la música colombiana. Para mí, Jairo Varela, era un gran musico y era alguien capaz de entender los mitos populares, llevándolos a un lugar poético muy rico. Fíjese en la letra de Mi Pueblo Natal:  Luces de esplendor, en el fondo se divisan, titilantes igual que estrellas en el cielo…, en lo sencillo logra transmitirnos algo que, creo, todos hemos sentido alguna vez.  O la canción, Una Aventura en ritmo flamenco que sirvió para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Jairo era un gran músico y poeta. La música y los músicos necesitan a los poetas, necesitan nutrirse con los escritores para hacerle reingeniería a la música de Colombia”.

El chachachá del diluvio es una novela que atraviesa algunos acontecimientos histórico-religiosos de la segunda mitad del siglo XX. Estos diez amigos se harán a la mar para preservar la especie, en una nueva arca, bautizada con el nombre de Merci Jesús, enteramente construida por artesanos navales del Pacífico colombiano, será la metáfora de un apocalipsis. El chachachá del diluvio navega en los trenos de la música cubana y las liturgias de la santería y Medardo Arias es su capitán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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