Leila Guerriero en Oiga Mire Lea 2018

La cronista argentina se presentó en el Oiga Mire Lea 2018, habló del papel del periodismo, del arte de construir perfiles y sobre Periodismo literario en América Latina.

Por Óscar Hembert Moreno Leyva

Licenciado en Historia, diletante director de cine y fotógrafo.

Leila Guerreiro periodista sin diploma, cronista por convicción y editora rigurosa. Dedica más de 10 horas al día para escribir un perfil, investiga durante semanas, llegando a ser meses la vida de una persona. Ha escrito tantos perfiles y crónicas, que no da tiempo, mismo las 10 horas al día, para leerla a ella toda. Leila se presentó en el festival Oiga Mire Lea en Cali Colombia, habló del papel del periodismo y la subjetividad, del arte de construir perfiles y sobre Periodismo literario en América Latina.

Leila fue paciente con las decenas de invitados que fueron a verla, a escucharla, a escudriñar sus palabras que afloraban con el movimiento de sus gráciles manos, en un simposio, como ella dice “lleno de escritores, editores, periodistas, o sea, gente relacionada, de una manera o de otra, con la escritura, con sus dificultades, sus encabritamientos, sus epifanías, sus lacios prados de pastura cuando todo sale bien y sus tormentas solares cuando nada se acomoda”, el arte de escribir sugiere ella, necesita disciplina, tiempo y amor por el oficio.

Leila no le gusta dar consejos, pero apunta que el periodista debe preguntar como si no supiera, preguntar como si tuviera tiempo y estar ahí como quien no está. Debe presentarse como tal, ponerse en el lugar del otro, aunque siempre hay límites, ya que no siempre estaremos en el lugar de los demás. El periodista no debe exaltar su presencia, ser transparente, una superficie que refleje al otro, debe tener una presencia discreta y modesta, no entrar en competencia con el entrevistado, ver a los ojos y escuchar sin juicios, ni asombros hipócritas, ser autentico, ser una mosca en la pared.

Desde muy chica, (Leila) venía con preguntas, amaba escribir, leía mucho y realizaba pequeños cuentos y poemas para enamorar, para enamorarme, escuchaba las historias de mis abuelos italianos, alemanes y árabes, quienes iban desde Las Mil y una noches, hasta los “horribles” cuentos alemanes como Rumpelstiltskin. Por sus párvulas manos pasaron, gracias a su padre, los libros de Horacio Quiroga, Edgar Allan Poe, Mario Vargas Llosa, García Márquez y Carlos Fuentes.

Desde el colegio, para Leila, la escritura como vocación con maldición, le da placer, pero ganarse la vida con ello no es nada fácil. El perfil es un estilo periodístico muy conocido en el mundo anglosajón, pero en nuestro continente este tipo de periodismo es costoso. Desde la década del 90, Leila se ha dedicado a escribir en el genero del Perfil, y es ella uno de los máximos exponentes de América Latina junto con periodistas como Juan Villoro Ruiz, Martín Caparrós, y Alberto Salcedo Ramos.

Elaborar un perfil requiere según Leila, horas y horas de mal sueño, de acompañar y no pedir mucho, estar atento al momento que abren las ventanas del corazón, no puede ser simplemente un epítome de la vida, debe ser genuino, así evitaremos hacer una caricatura del otro.

No hay un tema en concreto a la hora de elaborar un perfil, Leila parte de la curiosidad de saber quién es el otro, y lo elige casi que a partir de la intuición. Lleva su grabadora, va la casa, conoce a familiares y amigos, pregunta por el barrio, la casa, se toma el tiempo, toma un mate, busca las palabras, corre por ellas, va pintando la atmosfera con la narración, ella como cualquier otro periodista de perfiles, tiene la ambición de hacer un texto definitivo sobre esa persona.

Al finalizar la conferencia, había una larga fila por hacer, esperar una foto, un autógrafo y cruzar un par de palabras de elogio con Leila Guerreiro. Su sonrisa no claudicó a lo largo de la noche, con tiempo dedicaba a cada uno de los comensales algunas palabras en las páginas de sus libros.

Leila Guerriero nació en la ciudad de Junín, en Argentina. Reportera y editora, ha publicado en medios como La Nación y Rolling Stone, de Argentina; El Mercurio, de Chile, L’Internazionale, de Italia, en El País de España, y es la responsable de la revista Gatopardo en el Cono Sur. Guerriero vive en Buenos Aires, ha publicado libros de no ficción como Los suicidas del fin del mundo (2005) y Una historia sencilla (2011). Uno de sus trabajos más célebres y premiados fue “El rastro en los huesos”, donde acompañó al Equipo Argentino de Antropología Forense, que nació en los años ochenta para identificar a víctimas de la última dictadura militar en su país.

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