CALZACUEROS, LA REVISTA DEL BARRIO OBRERO

 

Desde hace más de 3 décadas Héctor Belalcázar Solarte edita la primera y única revista dedicada al sector del calzado y cuero del barrio Obrero. Esta es la breve historia de un sector que tiene que luchar contra los gigantes del tratado de libre comercio.

 Por Óscar Hembert Moreno Leyva

Licenciado en Historia

Los santos de los zapateros y calzadistas son San Crispín y San Crispiniano, dos mártires cristianos muertos en el siglo III, dos hermanos que huían de la persecución romana llegaron a lo que hoy conocemos como Francia para predicar la palabra de dios. Sobrevivieron haciendo zapatos para pobres y ricos. Todos los gremios artesanos e industriales de los zapatos en el mundo cristiano veneran la festividad de San Crispín y San Crispiniano cada año.  En 1997 la Cámara de Comercio del barrio Obrero en Cali Colombia llevó a cabo un encuentro de calzadistas para peleteros, fabricantes y distribuidores de calzado, tuvo dos ejes centrales, celebrar el día de los santos y dar una conferencia sobre motivación empresarial en época de recesión. El santo patrono no consiguió protegerlos de lo que se avecinaba,  la apertura económica y el Tratado de Libre Comercio TLC.

Desde los años noventa el gremio del calzado, cuero y textiles se ha visto afectado con los cambios de políticas económicas a nivel nacional, competir con los gigantes de Estados Unidos y China no ha sido fácil.

El calzado es un complemento del vestuario, me dice Héctor Belalcázar cuando me señala algunos de los antiguos puestos de moda del centro de la ciudad. Señala la importancia que tiene y han tenido los zapatos a lo largo de la historia,  también me hace la aclaración que ellos, el gremio, no son solo zapateros, son calzadistas, concepto curioso, pero que intenta denotar un aire mas elegante al que supuestamente no llega a tener el de, zapatero.

Desde hace 36 años Héctor Belalcázar a dedicado su vida a dos de sus pasiones, el calzado y a editar una revista, la única revista del Barrio Obrero dedicada a los zapatos, Calzacueros. Durante más de 3 décadas ha sobrevivido de manera anual, dedicada al gremio que cada vez pierde mas espacios, casas y fabricas no solo en el Obrero sino en toda la ciudad y porque no decirlo en buena parte del país.

Caminamos y en la marcha me señala las dificultades que han tenido que sobrellevar por el TLC, familias enteras se han visto en dificultades ya que por generaciones dependían de la fabricación tanto del calzado como de los textiles. Para Héctor el continuar editando su revista, a pesar de los tropiezos, es darle voz a un sector y a cientos de historias de vida que hoy poco a poco se van olvidando.

Calzacueros comenzó como revista en 1983 cuando ad portas de la Primera Feria del Calzado y Cuero del Valle, organizada en el Coliseo Evangelista Mora por ExpoValle, Don Marco Aurelio Belalcázar instó a su hijo Héctor a crear una revista sobre el gremio de calzado en Cali, ya que, según cuenta Héctor, uno de sus sueños era ser periodista o comunicador social. Don Marco Aurelio había iniciado su empresa de calzado en el Barrio Sucre y posteriormente se trasladó al Barrio Obrero donde, Calzados Marbell, llega a posicionarse como una de las empresas mas importantes de Cali en este sector del calzado. La empresa Calzados Marbell sobrevivió un poco más de 30 años, el TLC y otras dificultades promovieron su cierre definitivo, dejándole a Héctor y a su padre la memoria en una revista que habla del presente y pasado del gremio de los calzadistas. Las ferias de calzado, las fiestas a los santos y la edición de la revista fueron durando lo que van durando sus creadores y sus partidarios, poco a poco el barrio va envejeciendo, los jóvenes se van a otros lares, las casas se abandonan, la revista sigue en pie. Don Héctor Belalcázar ha dedicado toda su vida a dar voz a este sector olvidado por el estado. ¿Qué tan importante es para nosotros el calzado como el vestir?

Por San Crispín y San Crispiniano se determina un día de fiesta y de descanso, un día para recordar las tradiciones, donde descansan las herramientas y las maquinas, donde se honra la profesión y donde todos hacen hasta lo imposible para mantener al calzado nacional como un producto de primera necesidad. Pero San Crispin y San Crispiniano también representan el martirio, a ellos les fueron clavados punzones bajo las uñas, los hirvieron en agua dentro de una cazuela y con una espada les dieron muerte. La agonía de la muerte lenta de una profesión que verá su fin muy pronto si no se les protege.

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